¿Cómo funciona el sistema penitenciario de Estados Unidos?

Si lo vemos conceptualmente podemos decir que, una prisión o una cárcel es un lugar donde se restringe la libertad, los movimientos y el acceso a básicamente todo. Generalmente, se utiliza como castigo por cometer un delito. A continuación veremos cómo funciona el sistema penitenciario de Estados Unidos, un país en donde más de dos millones de personas están en prisión y más de 400.000 trabajan en ellas.

Todos en algún momento hemos pasado por momentos difíciles, pero por diferentes razones, una prisión coloca a cualquier ser humano en una situación mucho más dura. Es un lugar en el que la dignidad, la privacidad y el control se les entrega a los guardias y a los administradores, donde el aislamiento y el aburrimiento pueden desesperar a cualquiera y donde las necesidades más simples parecen lujos.

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Las prisiones se han utilizado históricamente para varios propósitos. Se utilizan sobre todo para encarcelar a los delincuentes, pero también se han utilizado para encerrar a disidentes políticos, enfermos mentales, prisioneros de guerra e incluso personas que no podían pagar sus deudas. Los campos de prisioneros de la Guerra Civil Americana, tanto en el Norte como en el Sur, son recordados por ser lugares insalubres con condiciones de vida horribles. El hacinamiento, las enfermedades y la malnutrición provocaron cientos de muertes.

En los siglos XVIII y XIX, las personas que no podían pagar sus deudas muchas veces eran  arrojadas a la cárcel o utilizadas como mano de obra forzada. El tiempo que pasaban trabajando o en la cárcel era una forma alternativa de pagar la deuda. Hoy en día, ciertos deudores todavía son condenados a la cárcel. Por ejemplo, aquellos que no pagan la manutención de sus hijos o los impuestos pueden ser condenados con una sentencia de prisión.

Las funciones culturales de las prisiones son más complejas. Una sentencia de prisión es un castigo. En este sentido, sirve tanto como una forma de justicia (creemos que las personas que cometen delitos deben sufrir alguna forma de retribución por ello) como de disuasión (la prisión es desagradable, por lo que las personas son reacias a cometer delitos por miedo a ir allí). 

Las prisiones, por lo general,  sirven como salvaguarda, manteniendo a las personas peligrosas alejadas de la sociedad para que no puedan cometer más crímenes violentos. En algunos casos, las prisiones se utilizan para rehabilitar a los delincuentes y prepararlos para una nueva vida, con una mejor educación, trabajo, habilidades sociales y una nueva perspectiva.

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¿Cómo funciona el sistema penitenciario de Estados Unidos?

Las prisiones de EE.UU. se dividen en tres niveles básicos de seguridad: máximo, medio y mínimo. Las prisiones de mínima seguridad, por lo general, se asemejan a un campus universitario. Están reservadas para delincuentes no violentos con antecedentes penales relativamente limpios o presos que han cumplido la mayor parte de su condena en una instalación de mayor seguridad y han mostrado un comportamiento ejemplar. Una prisión de seguridad media restringe en mayor medida los movimientos diarios de los reclusos, pero en lugar de celdas suelen tener dormitorios, y la prisión suele estar rodeada por una valla de alambre de púas.

Las prisiones de máxima seguridad son lo que la mayoría de la gente se imagina cuando piensa en una prisión propiamente dicha. Sin embargo, sólo una cuarta parte de todos los presos en los Estados Unidos están alojados en una instalación de máxima seguridad. Este tipo de prisiones están reservadas para los delincuentes violentos, los que se han fugado (o han intentado fugarse) o los reclusos que podrían causar problemas en las prisiones de menor seguridad. Están rodeadas por altos muros coronados con alambre de púas, y guardias armados en torres de observación que disparan a cualquiera que logre «pasar por encima del muro». Describiremos la vida en una prisión de máxima seguridad con más detalle en la siguiente sección.

Cuando ocurre un incidente en una prisión de máxima seguridad, todos los reclusos son confinados a sus celdas durante varios días, sin ningún tipo de libertad. Esto se conoce como encierro. En 1983, dos guardias de una prisión federal en Marion, Illinois, fueron asesinados en incidentes separados el mismo día. Esa prisión se convirtió en un encierro permanente. Desde entonces, varias prisiones han sido construidas y operadas bajo encierro permanente y son conocidas como prisiones SuperMax. La mayoría de las prisiones de máxima seguridad tienen una unidad SuperMax con el estatus de cierre permanente. Oficialmente conocida como Unidad de Vivienda de Seguridad (SHU), los prisioneros simplemente la llaman El Agujero.

Prisiones privadas

Una tendencia reciente ha sido la privatización de las prisiones. En este caso, una empresa dirige la prisión con la intención de obtener beneficios, son contratadas por el gobierno para diseñar, construir y administrar la prisión. Se les conoce como contratistas y gobierno les paga por prisionero/por día. En otras palabras, mientras más gente esté en la cárcel, más dinero hacen estas compañías. 

La Corporación Correccional de América y el Grupo GEO son dueños de alrededor del 75 por ciento de todas las prisiones privadas de los Estados Unidos. Aproximadamente el 20 por ciento de todos los reclusos de EE.UU. están en prisiones privadas.

La vida en una celda de la prisión

Cuando una persona es arrestada por primera vez y llevada a la cárcel en espera de la fianza, no suele hacer algo mas allá del registro y un cacheo en búsqueda de armas o algún objeto que no puede ingresarse a la penitenciaría. Alguien que ha sido condenado y sentenciado se enfrenta a un procedimiento más largo y extenso cuando llega a la prisión donde pasará los próximos meses, años o décadas.

Los recién llegados pueden ser dejados en un taxi, o por un amigo o pariente. La otra opción es ser recogidos en la sede del sheriff local por el autobús de la prisión. El autobús, que generalmente es incómodo, hará bastantes paradas en otros departamentos de policía y prisiones, recogiendo y dejando convictos. Este recorrido suele conocerse entre los convictos como el tour del diesel.

Una vez que los nuevos reclusos llegan a su prisión, se les suele desnudar, desinfectar y someter a una inspección muy minuciosa para asegurar que no están introduciendo nada de contrabando en la prisión. Sus posesiones son clasificadas y empaquetadas, de todas las pertenencias que trae un convicto al ingresar a la penitenciaría muy pocas se le permitirá conservar consigo. Por lo general, no mucho más que gafas, algunos libros y sus documentos legales le serán permitidos ingresar. Las prisiones estatales pueden ser un poco más indulgentes que las federales en este aspecto.

Los convictos y los guardias suelen referirse a los recién llegados como peces. Algunos pasos del procesamiento inicial pueden tener lugar a la vista de otros prisioneros en sus celdas, en una sección especial de la prisión reservada para los nuevos convictos (esto se conoce como la pecera). 

Los prisioneros son retenidos allí por lo menos 30 días mientras los oficiales de la prisión procesan sus documentos y papeles, encuentran espacio para ellos en la prisión y posiblemente les asignan un trabajo en la penitenciaría. La gran mayoría del trabajo realizado en las prisiones, incluyendo lavandería, mantenimiento, servicios de limpieza, cocina y jardinería son realizados por los prisioneros por tan sólo 10 centavos por hora.

Las celdas

La típica celda de la prisión es de ocho por seis pies (unos 2,5 por 1,8 metros), con una bandeja de cama de metal (atornillada a la pared o de pie sobre patas de metal), un lavabo y un retrete. Puede haber una ventana que permite ver el exterior de la prisión. 

El hacinamiento en las prisiones ha obligado a la mayoría de ellas a mantener dos prisioneros en cada celda, por lo que se coloca una litera metálica adicional encima de la cama. En casos graves, se ha colocado a tres prisioneros en una celda. Algunos bloques de celdas tienen un dormitorio con ocho o más prisioneros en una celda más grande con múltiples literas, pero esto es poco común.

La típica prisión de máxima seguridad está dividida en alas o bloques, cada uno de los cuales tiene su propio personal y puede ser separado del resto de la prisión. Un bloque puede tener varios niveles. Las celdas están dispuestas alrededor de un espacio central abierto que contiene una cabina de seguridad, un quiosco protegido por malla metálica y vidrio para un empleado/guardia que vigila a los prisioneros. Se pueden colocar guardias armados adicionales en cubículos vidriados (burbujas) en puestos de observación dentro de cada bloque de celdas. Los guardias que entran en contacto con los prisioneros no suelen llevar un arma de fuego porque el prisionero podría robarla.

En los bloques de celdas para población penal general (bloques de celdas distintos de la pecera y la unidad de máxima seguridad), se permite a los prisioneros vagar fuera de sus celdas la mayor parte del tiempo. Pueden caminar alrededor del bloque de celdas para visitar a otros prisioneros en sus celdas o salir al patio de la prisión, una gran área utilizada para el ejercicio y la socialización. El patio está vigilado por guardias armados en torres situadas en lo alto.

En varias oportunidades a lo largo del día, los guardias llevan a cabo recuentos. Durante el recuento, todos los prisioneros deben estar de pie frente a sus celdas para asegurar que no falta nadie o que alguien se encuentre en un lugar donde no debería. Si un prisionero está en el lugar equivocado y no llega a tiempo a su celda para el recuento, se enfrentará a una acción disciplinaria. Los recuentos se realizan a intervalos regulares a la misma hora todos los días.También hay recuentos en medio de la noche, pero en ellos, los prisioneros pueden permanecer en sus camas mientras los guardias cuentan desde fuera de la celda.

Trabajar en una prisión

Los puestos administrativos en las prisiones, como el de director, requieren títulos universitarios, generalmente en el área de Justicia Penal. También hay trabajos legales y de relaciones públicas en la administración penitenciaria. La principal fuerza de trabajo de las prisiones (aparte de los reclusos) está integrada por funcionarios de prisiones.

Un funcionario de prisiones necesita como mínimo una educación secundaria, no debe tener ninguna condena penal en su historial y a menudo debe hacer un examen de administración pública para calificar para el trabajo. Un curso de capacitación de uno o dos meses ayuda a prepararlos. El resto de los puestos de trabajo en la prisión son ocupados por personal médico, trabajadores de mantenimiento y, a veces, educadores.

Compras dentro de la prisión y contacto exterior

Los prisioneros pueden comprar una variedad de artículos en el economato de la prisión. El economato es básicamente un almacén de bienes que están aprobados para ser adquiridos por los reclusos. Los prisioneros obtienen una lista de todos los artículos y sus precios, y el día en que se les permite ir al economato, la rellenan indicando los artículos que quieren. Después de esperar en una larga fila, llegan a una ventana donde un guardia (o posiblemente un recluso que trabaja) cobra el monto de la compra realizando un débito a la cuenta del recluso y entrega los artículos. 

A los prisioneros no se les permite llevar dinero en efectivo, el dinero que ganan en su trabajo en la prisión o que se les envía desde el exterior se guarda en una cuenta. En las prisiones modernas, cada tarjeta de identificación de los prisioneros está conectada electrónicamente a la cuenta, como una tarjeta de débito. Algunas prisiones también emiten sellos de comisario, que pueden ser usados como dinero en efectivo dentro de la prisión.

Además del economato, en cada prisión se desarrolla un enorme mercado negro. En ausencia de efectivo, los prisioneros usan un complejo sistema de trueque. Los prisioneros que quieren algo que no se puede comprar en el economato, como mejores libros, drogas ilegales, ropa más bonita o un arma pueden intercambiar cigarrillos, sellos de economato o protección personal de otros reclusos para conseguir lo que quieren. Estos artículos externos pueden ser contrabandeados por parientes o guardias visitantes que obtienen sus propios beneficios del mercado negro. 

En algunos casos, los reclusos han producido alcohol de contrabando o drogas ilegales dentro de la propia prisión.

Las Visitas

Las prisiones generalmente tienen horas de visita que coinciden aproximadamente con las horas regulares de trabajo. Cada prisionero recibe un número limitado de visitas por mes, dependiendo de su comportamiento en la prisión y la naturaleza de su sentencia y crimen. Cuando alguien es encarcelado por primera vez, su documentación incluye una lista de los miembros de la familia a los que se les permite visitarlos, así como un número limitado de amigos. Cualquiera que desee visitar a alguien que no esté en esta lista puede enfrentarse a un largo retraso antes de ser aprobado. Las visitas de los investigadores, los empleadores o el abogado del recluso no están limitadas, pero aún así deben ser aprobadas por el alcaide.

En las instalaciones de baja seguridad, la sala de visitas se parece mucho a una sala de espera. Suelen tener mucha gente, por lo tanto ofrecen muy poca privacidad. Se desaconseja el contacto físico excesivo entre los reclusos y los visitantes. Los derechos de visita conyugal son extremadamente raros en las prisiones actuales.

En una prisión de máxima seguridad, los internos hablan con los visitantes a través de un cristal usando teléfonos. El tiempo de visita está limitado y vigilado por guardias armados, y los presos y visitantes son objeto de registros antes y después de la visita.

Aparte de las visitas, los presos pueden tener contacto con el mundo exterior a través de cartas y paquetes. Sin embargo, todo el correo que entra o sale de la cárcel es abierto y examinado por los funcionarios de la prisión, y todas las llamadas telefónicas son grabadas.

Jerga de prisión

Aunque la jerga de la prisión puede variar de una prisión a otra y suele también cambiar con el tiempo, a continuación presentamos algunos términos comunes de la jerga.

  • Shank – Un arma improvisada para apuñalar. Las patas de la cama de metal y los bolígrafos son fuentes populares para hacer un shank.
  • Slock – Un calcetín con una pesada cerradura de combinación o una batería que se balancea como un arma contundente.
  • Hacks – Guardias de prisión. En décadas pasadas, se les llamaba screws.
  • Cellie – El compañero de celda de un prisionero.
  • House – La celda de un prisionero.
  • Rollies – Cigarrillos enrollados a mano, a menudo hechos con páginas arrancadas de un libro.
  • Roll it up – Una orden emitida por los guardias, que significa juntar tus pertenencias para que puedas ser trasladado.
  • Lock it down – Otra orden de los guardias, que significa entrar en la celda y cerrar la puerta.

El crimen y castigo dentro de las prisiones

Mientras están en prisión, los convictos están sujetos a las reglas establecidas por los funcionarios de la prisión. Si un convicto comete una infracción, tiene una audiencia ante el alcaide o algún funcionario de menor rango. Si el comité encuentra al prisionero culpable de la infracción, se pueden emitir sanciones. 

Algunos ejemplos de castigos:

  • Tiempo en confinamiento solitario (El Agujero)
  • Eliminación del tiempo de «buen comportamiento» acumulado
  • Traslado a un trabajo menos deseable en la prisión
  • Confiscación de artículos
  • Traslado a otra prisión de mayor seguridad

Infracciones relativamente menores resultan en «disparos». Un disparo es una marca contra el prisionero, colocada en su expediente de la prisión. Cuando el prisionero se presenta a  libertad condicional o solicita permiso para algún tipo de privilegio adicional (como un mejor trabajo en la prisión o un programa de liberación de trabajo), el número de disparos en su expediente será considerado.

También hay castigos más informales. Los guardias pueden imponer medidas disciplinarias de manera muy informal sin realizar grandes investigaciones ni audiencias. Una táctica común es saquear la celda del prisionero buscando contrabando, posiblemente dañando algunas de las posesiones del recluso. Si se encuentra algún contrabando, el preso tendrá aún más problemas. Los guardias también pueden usar la fuerza física contra los reclusos que desobedecen órdenes directas. No es raro que los guardias disparen escopetas a los prisioneros cuando ven una situación fuera de control.

Los delitos graves que ocurren en la prisión, como el asesinato o la agresión, pueden dar lugar a la presentación de cargos y a un juicio completo.

No todos en una prisión son asesinos psicópatas, pero en las prisiones de máxima seguridad, un gran porcentaje de los reclusos son delincuentes violentos, personas que están dispuestas a usar la violencia para conseguir lo que quieren. Los prisioneros a menudo mantienen una filosofía de «el poder hace el bien». Los reclusos que muestran cobardía o que no resisten las amenazas son marcados rápidamente como presa fácil y son obligados a hacer recados y proporcionar contrabando a otros presos. También pueden ser golpeados o abusados.

Cuando se produce una golpiza o incluso un asesinato en la prisión, rara vez hay testigos. Los convictos tienen una regla estricta contra los «soplones». Por lo tanto, cualquier asesinato en un patio de la prisión lleno de gente puede quedar sin resolver. Esta regla no tiene nada que ver con el honor sino más bien con la retaliación, los soplones son castigados de manera rápida y violenta. Los presos nuevos deben entender la importancia de mantener la boca cerrada, sin importar lo que hayan visto.

Indudablemente los prisioneros siempre superan en número a los guardias en las prisiones. Si los prisioneros se levantan violentamente, pueden obtener el control de secciones de la prisión (o incluso de toda ella), tomar a los guardias como rehenes y capturar armas. En estas situaciones muchos reclusos se aprovechan de la anarquía momentánea para cometer actos de violencia contra otros prisioneros. Es importante destacar que ciertamente en algunos casos, los prisioneros tienen una queja genuina debido a las malas condiciones de la prisión.

El motín carcelario más importante en la historia de los Estados Unidos fue el de Attica de 1971. Los reclusos se quejaron de las deplorables condiciones de la Correccional de Attica en Nueva York, pero fueron ignorados. Así que, un día asaltaron a un guardia y se apoderaron de la mayor parte de la prisión, tratando de negociar mejores condiciones. Finalmente, la policía estatal y local irrumpió en la prisión. En el motín y la retoma de la prisión, 39 guardias y prisioneros fueron asesinados.

En 1980, la Penitenciaría Estatal de Nuevo México, cerca de Santa Fe, fue escenario de un brutal levantamiento. Aunque no murieron guardias, siete fueron severamente golpeados y 33 reclusos fueron asesinados. Se informó que algunos de los asesinatos de reclusos fueron el resultado de torturas.

Sistema penitenciario de Estados Unidos: ¿Rehabilitación o castigo?

Al 31 de diciembre de 2005, 2.193.798 personas se encontraban en cárceles y prisiones federales, estatales o locales. Eso equivale a 491 prisioneros por cada 100.000 ciudadanos estadounidenses. Además, las tasas de encarcelamiento han aumentado constantemente desde la década de 1980 y la mayoría de las prisiones están superpobladas. Un informe del Departamento de Justicia de 2005 muestra que el sistema penitenciario federal y los de 23 estados están funcionando a su máxima capacidad o por encima de ella. La población carcelaria no refleja el género y la composición racial del resto de la sociedad: el 39,5 por ciento de los reclusos en 2005 eran negros, el 20,2 por ciento hispanos. Menos del 10 por ciento de todos los reclusos son mujeres.

Las condiciones de las prisiones y el tratamiento de los reclusos están regulados a varios niveles. El nivel más alto es la Constitución de los Estados Unidos. La Octava Enmienda dice: «No se exigirá fianza excesiva, ni se impondrán multas excesivas, ni castigos crueles e inusuales». Se utilizan precedentes legales para determinar lo que constituye un castigo cruel e inusual, ya que la redacción de la enmienda es vaga. El derecho internacional también regula el tratamiento de los prisioneros a través de los tratados conocidos como los Convenios de Ginebra.

Esencialmente, estos tratados exigen que los prisioneros estén limpios, seguros y debidamente alimentados con acceso a una atención médica adecuada. Se deben llevar registros de su presencia y condición dentro de la prisión, y se deben reconocer todos sus derechos humanos básicos en la medida de lo posible dentro de una prisión. La tortura está prohibida, junto con otras formas de brutalidad. Algunas personas afirman que las prisiones de máxima y mediana seguridad de los Estados Unidos en el siglo XXI siguen violando muchas de estas normas.

Cuando la mayoría de la gente oye hablar de las condiciones desagradables en las prisiones, no se sienten particularmente mal por los convictos. Sin embargo, ha habido un movimiento para la reforma de las cárceles desde el año 1700, cuando grupos religiosos como los cuáqueros se opusieron a las condiciones de las prisiones. Los reformistas presionan para que los guardias den un mejor trato, instalaciones médicas mejor equipadas, programas de educación bien financiados y un trato más humano, en general. Estas personas no son simpatizantes de los criminales – simplemente tienen fuertes creencias, por razones éticas o religiosas, de que incluso a los criminales condenados se les deben conceder derechos humanos básicos.

Hay otra razón por la que la gente quiere reformar las prisiones. Más del 90 por ciento de todos los prisioneros son liberados y, por lo general, las únicas habilidades que adquirieron en la prisión fueron las que les permitieron sobrevivir allí dentro. Producto del encierro pueden ser paranoicos o amargados. Pueden haber aprendido que la única respuesta adecuada a un problema es la violencia y sus habilidades sociales se han atrofiado. Conseguir un trabajo decente como criminal convicto es bastante difícil y si además añadimos los factores anteriores, resulta muy complicado para los ex-convictos reintegrarse en el mundo exterior.

Un estudio de prisioneros estatales de 15 estados que fueron liberados en 1994 mostró que más de la mitad de ellos terminaron de nuevo en prisión en un plazo de tres años. Sesenta y siete y medio por ciento de ellos fueron arrestados por un nuevo delito, sin relación con sus cargos anteriores. El objetivo de muchos reformadores de prisiones es reducir estos índices proporcionando educación y capacitación laboral a los reclusos.Todas las prisiones ofrecen un curso de GED (muchas veces es un requisito para la libertad condicional) y algunos cursos vocacionales. 

En muchos estados, existen programas que los reclusos pueden aprovechar para mejorar. 

Se puede decir que parte del problema radica en que, a nivel gubernamental, no todos están dispuestos a invertir dinero del presupuesto con las personas que no pueden votar (sólo cuatro estados permiten que los reclusos voten, mientras que 11 estados prohíben que los convictos vuelvan a votar por el resto de sus vidas).

El día en que un preso finalmente cumple su sentencia y sale en libertad se le da muy poco. Puede que reciba la ropa y los artículos que llevaba consigo cuando llegó a la prisión, aunque pueden faltar algunas cosas. Recibirá el dinero que haya en su cuenta de la prisión, que por lo general no suele ser mucho. Si el prisionero no tiene ropa de calle, se le da un uniforme de la prisión para que lo use. Si no tiene dinero, recibirá 5 dólares para que pueda pagar el billete de autobús a casa, en caso de que tenga una casa a la que volver después de su estancia en la cárcel.

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